| EDITORIAL
Reto y Compromiso
Hace mas de tres años,
enero de 2002, yo aceptaba la Presidencia de CECE
un poco confusa, un poco asombrada y un mucho movida
por el ruego personal de Félix Falcón
unos días antes de su muerte...
El Comité Ejecutivo me hizo
la primera propuesta que después afianzó
la Junta Directiva y ratificó la Asamblea
General. Todavía recuerdo nítidamente
aquella mañana en la que se unieron mi propia
e irrefrenable emoción con la que se reflejaban
los ojos de muchos de los presentes. En ese momento
di prioridad a la confianza que la Asamblea depositaba
en mi, dejando a un lado otras circunstancias personales,
y mentalmente me prometí volcarme en el “proyecto
CECE”, manteniendo e impulsando el espíritu
y los objetivos con los que y por los que fue fundada.
Escribo estas líneas en plena
“jornada de reflexión” ya que,
en pocas horas seré reelegida, si Dios quiere,
para afrontar otros cinco años de mandato.
Mi balance sincero es positivo aunque no niego que
a lo largo de estos cuarenta meses han surgido sombras
que me han producido auténticas horas bajas
induciéndome a tirar la toalla. Pero siempre
he tenido la suerte de encontrar en mi entorno el
aliento necesario y las manos tendidas para ayudarme
a superar esos baches. ¿Lo positivo? Descubrirme
a mí misma gracias a muchas personas que
me rodean y a muchos acontecimientos que me han
permitido crecer y disfrutar; descubrir que soy
capaz de seguir aprendiendo, cada día, en
cada situación; descubrir, sobre todo, que
la CECE y yo somos coherentes porque lo que siento,
creo y defiendo se ajusta como un guante a sus “fines
estatutarios”:
• Defender la Libertad de
Enseñanza reconocida en la Constitución
Española y en los pactos internacionales.
• Defender el derecho a crear y dirigir centros
de enseñanza, su legítima autonomía
y la identidad pedagógica que los distingue.
• Defender los intereses pedagógicos,
empresariales, económicos, sociales y laborales
de todos y cada empresa dedicada a la enseñanza.
• Defender el derecho de los centros privados
a recibir dotaciones económicas y financiación
pública que permita a las familias elegir
en liberta y en igualdad de condiciones a los que
eligen centros públicos.
• Defender el derecho de las familias para
que puedan optar a la educación en el centros
que responda a sus convicciones
• Fomentar la solidaridad y unión con
otras organizaciones en defensa de la Liberta de
Enseñanza
• Colaborar y proponer a las autoridades estatales,
autonómicas, provinciales y locales recomendaciones
en defensa de la estabilidad de las empresas de
enseñanza y de su libertad.
• Promover líneas de actuación
comunes a todas las confederaciones, federaciones
y asociaciones integradas en la CECE.
¿Reto? ¿Compromiso?
Ambas cosas a la vez, porque la CECE sigue siendo
la mayor organización empresarial por su
pluralidad representativa en todos los niveles educativos
y ello implica revitalizarse constantemente para
seguir siendo eficaz y segura cada día. Queda
mucho camino por recorrer, muchas metas que alcanzar
y no podemos desfallecer ante la lucha. Como Presidente
de la CECE y personalmente valoro el mensaje contenido
en una frase que al oírla me impactó:
“SI LUCHAS, PUEDES PERDER, PERO SI NO LUCHAS,
YA HAS PERDIDO”.
Lo firmo y rubrico.
Isabel
Bazo Presidente de la CECE
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