| EDITORIAL Libertad de enseñanza, ¿educación en libertad?
El emblemático Palacio de Congresos de Córdoba ha acogido las primeras propuestas que la CECE ha elaborado en torno al documento presentado por el Ministerio de Educación y Ciencia para propiciar el debate sobre la reforma del sistema educativos español.
Las jornadas han despertado el interés nacional y, por eso, la presencia de congresistas, de autoridades y de medios de comunicación han superado todas las previsiones. El lema de nuestro 32 Congreso: “Enseñanza privada, garantía de libertad” es clara y rotunda respuesta inicial al documento “Una educación de calidad para todos y entre todos”.
Ratificamos públicamente nuestra disposición colaboradora para mejorar todo lo que precise el sistema educativo y estamos de total acuerdo en que en esa mejora debe comprometerse toda la sociedad – “para todos y entre todos” – porque creemos que educar es esa labor no superada por ninguna otra, que implica formar personas íntegramente, potenciando sus capacidades y valorando sus cualidades, cultivando sus sentimientos y desarrollando su crecimiento interior y exterior. Y para este trabajo hace falta un gran esfuerzo de todos, empezando por el de los propios alumnos porque – como dice el profesor Marina – “para educar a un niño es necesaria toda la tribu”.
Pero, ¿es que las propuestas del MEC, nos van a facilitar esa labor?
¿Tienen los padres posibilidad de elegir la educación que desean para sus hijos? ¿Se proporciona a los centros autonomía para ofrecer un proyecto educativo en el que creen? ¿Qué ofrece la sociedad para erradicar esa falta de valores humanos que tanto dificulta la convivencia? ¿Por qué solo se pretende potenciar una “escuela única, laica y estatalizada” olvidando que el Estado es el garante del cumplimiento del artículo 27 de la Constitución ?
En nuestro Congreso quedó patente la gran diferencia que existe entre las Comunidades Autónomas a la hora de entender, desarrollar y aplicar la legislación, según fueron manifestando cada uno de los 13 representantes de las Consejerías de Educación en la mesa redonda que capitalizó el interés general. Y eso nos preocupa. Porque si no somos capaces de obtener una Ley Orgánica con contenidos básicos de obligado cumplimiento en todo el territorio español, difícilmente podremos hablar de educación en libertad, entendiendo como tal, el derecho a enseñar y el derecho a aprender.
Se inicia el debate con escaso tiempo para discernir y consensuar sin presiones de ningún tipo y, sobre todo, con la duda de que las aportaciones que se envíen sean tenidas en cuenta. Lo positivo es que la sociedad tiene la mirada puesta en la Educación y es difícil que acepte una “Libertad de Enseñanza” con grilletes políticos.
Isabel
Bazo Presidente de la CECE
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