| EDITORIAL TRAMPA
ABIERTA A LA CONSTITUCIÓN
Por los síntomas, 2004 se nos
presenta como el año más plagado de expectaciones. Hasta el 14 de
marzo, compás de espera con las espadas en alto envueltas en los programas
de los partidos políticos: se enfrenta la realidad de lo conseguido en
las dos últimas legislaturas del partido del Gobierno con la antigua promesa
del "cambio" que ofrece la oposición, queriendo vestirla de novedosa
y representativa de la España del progreso; pero ¿puede fiarse la
comunidad educativa que compone la enseñanza privada -titulares, padres,
trabajadores y alumnos- de un partido que lleva como vitola fomentar que la enseñanza
sea laica y estatalizada? Desgranan una larga retahíla de propuestas cuya
implantación es pura utopía porque están supeditadas a un
tremendo coste sin soporte real (quieren bajar los impuestos...) y lo más
grave es que tales mejoras sólo van dirigidas a los centros públicos,
discriminando a las familias que desean un proyecto educativo con ideario religioso,
o simplemente distinto al modelo estatal. Es
gravísimo que se pretenda saltar el mandado constitucional contenido en
el artículo 27. Porque cuando el PSOE habla de los centros concertados
sólo es para indicar que "deben vigilarse", provocando con ello
establecer un cerco de desconfianza en torno a los colegios privados que se atan
a los conciertos para propiciar una educación de calidad gratuita. Es urgente
informar a la sociedad, a las familias, que se está atentando contra su
derecho fundamental de elegir centro educativo. Aunque, a la hora de la verdad,
lo que realmente debe hacerse público es el coste desmesurado de un puesto
escolar en un centro público en contra de lo mucho que ahorra la Administración
(más del 50 por ciento) con el puesto escolar de la escuela concertada,
la cual, además, tiene más demanda social. Es
verdad que los conciertos son un "invento" socialista, pero también
es verdad que han sido -y continúan siendo- un caramelo envenenado; la
trampa consiste en que no se paga lo que realmente cuesta ese puesto escolar.
El módulo económico de concierto se inició totalmente deficitario;
la gran trampa socialista fue hacer creer que se daba cumplimiento a la Constitución
cuando lo que se propició fue la asfixia económica de los centros
privados que deseaban abrirse a todos los niveles sociales. El módulo económico
de concierto solo crece en función de los Presupuestos Generales del Estado
y es claro y notorio que éstos se incrementan muchos años por debajo
del PIB. Por eso, también año tras año, los centros concertados
aumentan su déficit ¿hasta cuando? El Gobierno, de una vez por todas,
debe asumir la igualdad de oportunidades para todos los padres, sin discriminación,
porque ellos están cooperando con sus impuestos en el mantenimiento del
erario público. No basta con que se parchee ese déficit con complementos
autonómicos en aquellas CC.AA. con el color del partido del Gobierno, porque
esos complementos pueden desaparecer si el color cambia, y porque así se
mantiene el agravio comparativo con las familias de aquellas CC.AA. en las que
no se facilita que elijan con libertad el proyecto educativo que deseen y, por
supuesto, de forma gratuita.
Isabel
Bazo Presidente de la CECE
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