| EDITORIAL 31
CONGRESO DE LA CECE EN SANTIAGO
En este sigo XXI difícilmente
se puede sustentar una idea, ni desarrollar un proyecto si no está basado
y arropado con el concepto de Libertad. De
libertad se habla en la calle, en los medios de comunicación, en los debates
políticos, en todos los ámbitos, pero no se ahonda en el análisis
profundo de qué o quién coarta el ejercicio auténtico de
la Libertad. En educación,
el concepto de Libertad representa el mejor exponente del derecho de la persona,
la reivindicación de la voluntad de elegir lo que se desea como base del
proyecto personal para un futuro inmediato y a largo plazo, algo de lo que, en
definitiva, se beneficiará la sociedad si ella misma propicia que la elección
esté garantizada por la prestación del mejor servicio que desarrolle
la formación integral del ser humano. Por
eso, nuestro 31 Congreso nacional solo podía tener como lema "Libertad
y Calidad. Escuelas del siglo XXI". Y
nuestros centros respondieron a la llamada haciendo que de este congreso pueda
decirse que la asistencia ha sido multitudinaria. Claro que se han dado muchas
circunstancias atractivas: el momento puntual de inicio de un curso en el que
se estrena la Ley de Calidad; el conocer, a través de talleres, los detalles
de los Decretos de su desarrollo; las experiencias de la implantación de
la tecnología en los centros; la normativa de la Formación Profesional
que, tanta ayuda puede prestar a nuestros alumnos cuando no tienen vocación
universitaria; la gran altura de los ponentes y el contenido de sus intervenciones;
la satisfacción de los trabajadores como indicador de calidad; la importancia
de la integración de alumnos con necesidades educativas, etc ... La
mesa redonda con participación de representantes de once Consejerías
de educación, arrancó aplausos en el auditorio ante las intervenciones
coherentes y razonadas sobre lo que debe ser la implantación de un sistema
educativo dirigido a fomentar la igualdad de oportunidades para todos los niños
españoles, y dejó patente la ingrata certeza de que en algunas comunidades
españolas se está dando prioridad al enfoque político de
obstaculizar la LOCE sin valorar el tremendo perjuicio que ocasiona a los alumnos
y a las familias de esa Autonomía. Los
actos sociales, como siempre, fueron el punto de encuentro relajante y amistoso
que coronaron cada jornada, como la guinda de la cena de la gala en el emblemático
pazo de "San Lorenzo de Trasouto". Y todo , en el marco de Santiago
que nos regaló hasta un clima excepcional en la mayoría de los actos,
pero que permitió disfrutar del asombro de las piedras húmedas y
de la emotiva y entrañable Eucaristía en la Catedral, donde nuestras
plegarias se elevaron acompañando el humo del botafumeiro. Mi
sentimiento personal: satisfacción y gratitud por todo y hacia todos los
que, con su presencia, con su esfuerzo, han hecho posible la realización
de nuestro 31 Congreso. Isabel
Bazo Presidente de la CECE
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