| EDITORIAL TIEMPO
DE ESPERANZA
La esperanza es un estado de expectación
ante un hecho que pensamos influirá positivamente en nuestra vida. Filosóficamente,
todo lo que empieza abre ese camino de expectación y, si nos atenemos a
ello, el curso 2003-04 es la puesta del proyecto que inicia la aplicación
de un sistema educativo cargado de metas ilusionantes ¿para todos? Quienes
aportamos nuestra colaboración para que la Ley de Calidad propiciara la
enmienda de las deficiencias percibidas en la última década en los
centros de enseñanza, de todos los niveles, éramos y somos concientes
de que se necesita mucho más que la simple publicación de una Ley
Orgánica en el BOE, aunque sea imprescindible ese primer paso de legalidad,
para que el esperado cambio no quede en una mera declaración de intenciones.
Ahora es preciso que todos los estamentos que forman esa urdimbre abstracta denominada
"sociedad", asuman que el proyecto "educar para mejorar el presente
y el futuro" no es algo que afecta solo a una parte de esa misma sociedad.
Hay que cambiar "permisividad" por RESPONSABILIDAD y esto, no nos engañemos,
es menos cómodo y requiere mucho mas esfuerzo. Costará
tiempo cambiar hábitos y rutinas para enderezar el camino y alcanzar metas;
la familia y los centros educativos deben entrelazarse en su forma de actuar para
que no se rompa la armonía de la formación integral que requieren
los hijos; pero no todo acaba aquí, porque la sociedad tiene que implicarse
también y, sobre todo, no puede ser aceptable que, en algo tan esencial
como es el sistema educativo nacional, exista una pugna política que prioriza
la oposición antes que el interés general de lo que, razonadamente,
puede y debe mejorarse. Nos estamos jugando, a medio y largo plazo, el futuro.
Reflexionemos. Aun es tiempo de esperanza.
Isabel
Bazo Presidente de la CECE
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