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EDITORIAL
UNA
CELEBRACIÓN MUY ESPECIAL
Este mes
celebramos un cumpleaños que para la CECE es especialmente
importante, nada menos que los 25 años
de andadura de esta Confederación.
Un período tan largo de tiempo da para
mucho y si tenemos en cuenta las circunstancias
tan especiales por las que atravesaba España
en el momento de la fundación de esta
casa, no puedo sino pensar que el mundo de
la Educación ha ganado un gran número
de batallas en estos 25 años y en muchas
de ellas, esta institución ha tenido
un papel muy relevante.
No podíamos
pasar esta fecha tan significativa sin celebrarlo
y, desde luego, esta conmemoración
va unida a un nombre propio, el del Padre
Ángel Martínez Fuertes, fundador
de esta primera organización empresarial
del mundo educativo.
Es obligado,
pues, el homenaje a la figura del Padre Ángel,
a su talante batallador, a su forma apasionada
de defender aquello en lo que creía
y atacar a lo que se oponía, por romper
esquemas y rutinas. Creo firmemente que el
carisma y la inteligencia eran dos de los
rasgos que sobresalían en la personalidad
de Ángel. Así, supo rodearse
de personas de gran valía, religiosos
y seglares, con los que formó la Confederación
Española de Centros de Enseñanza,
seno en el que se debatieron, cuestionaron
y discutieron los grandes problemas del sistema
educativo.
Tampoco puedo
olvidar que su gran conocimiento del mundo
de la enseñanza
no le venía de "ver los toros
desde la barrera". Fue docente y, más
tarde, director del Colegio "Buen Consejo",
tareas ambas que le encaminaron hacia la política
para poder afrontar y resolver los problemas
de la enseñanza privada. En su ánimo
estuvo siempre presente el lema "la enseñanza
básica tiene que ser gratuita para
TODOS los niños españoles"
lo que le llevó a defender la libertad
en la Educación en todos sus frentes
como demuestra su intervención directa
en el debate y redacción del contenido
del artículo 27 de la Constitución.
Soy consciente
de que todavía quedan logros por alcanzar
en este aspecto, por eso en el ánimo
de todos los que integramos la CECE está
conseguir que el sueño del Padre Ángel
sea una realidad para todos los alumnos de
este país. Así, quiero, queremos,
que este 25 aniversario sea la ocasión
para hacer un reconocimiento público
a su figura, a lo que ha significado en la
historia de la Educación y de España
y a recordar que durante toda su vida el Padre
Ángel luchó por salvaguardar
uno de los bienes más importantes
del ser humano: LA LIBERTAD.
Me gustaría,
pues, poder compartir con todos vosotros estos
momentos tan importantes de celebración
y recuerdo.
Isabel
Bazo
Presidente de la CECE
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